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21 de febrero de 2017

El vuelo DOA-904; un homenaje a los que tanto dieron allá en Puerto Plata


El avión   HI-212 en vuelo majestuoso, poco después de despegar a capacidad en un vuelo similar al  del relato. Foto: Airline.net

Esta es la reproducción de un vuelo “real” de las tantas operaciones  que se “armaban” durante  la década de los ochenta, cuando la Compañía Dominicana de aviación CDA manejaba el más el 70% del mercado de pasajeros y casi el 100% de la carga aérea hacia y desde Los Estados Unidos de Norteamérica. El personal incluido en la reproducción, es el personal operacional de la empresa.  De repente el tiempo ha retrocedido, y la operación del relato  tiene lugar en el Aeropuerto Internacional de Gregorio Luperón de Puerto Plata. Su destino es el Aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York.  Las reservas de pasajeros para el vuelo son 134, y la aeronave tiene capacidad para 124. Siempre de convocaba reservas algo en exceso por eso de los consabidos “no show”.

El avión programado, el HI-212, un B-727-100, había sido adquirido directamente en la Boeing Airplane Company de Seatle en el Estado de Washington  y traído al país  “nuevecito de cajeta”, a  mediado de la década de los años setenta. El HI-212 era el avión  preferido por el Presidente Balaguer en sus pocos vuelos  al extranjero. Son las 6:30 a.m. en Puerto Plata, y ya parte del   equipo de tráfico de CDA de Puerto Plata está en el aeropuerto, había que madrugar.  Ya antes de la 6:00 a.m., Luchy y Luis Acosta  habían abierto el “caunter” de chequeo,  mientras Francisco Capellán  “Chichi”  estaba listo para tirar las maletas en la ruidosa  correa del aeropuerto “La Unión” que conectaba con los “carritos de equipaje”.

El avión ya está en rampa “donde dormía”, y muy temprano Ángeles Collado, Supervisor de Mantenimiento, lo despierta, arrancándo  el APU del aparato  y ordenando a TEXACO completar un “tanqueo” de 30,000 libras de combustible, unos 4,500 galones de JEA1, los que adicionados a “combustible remanente en tanques” del día anterior, completaban las 45,000 libras de combustible, unos 7000 galones aproximadamente, como había ordenado el despachador. A esa hora,  el Mayor  Teófilo Ferreras, el oficial de “Seguridad del Vuelo a bordo”, ya estaba a bordo del avión "protegiendo el vuelo", eran los reflejos de la llamada "Guerra Fría".  Mientras tanto, Marino Pared, Encargado de Comisariato, ordena a Martínez colocar las  botellas del ron “Bermúdez de Exportación” que tanto gustaba a los pasajeros y a “otros”,  así como “el moro con carne” para todos  los 124 pasajeros que habrían de abordar más tarde. Mientras tanto, “abajo del avión” se cargan algunos vegetales en la “bodega de adelante”, mientras Rafael Toribio, el despachador de turno,  ordena colocar todas las maletas “atrás”. El “cargue” de bodegas comienza  a pesar el endiablado ruido del APU.


Antiguo Aeropuerto Internacional Gregorio Luperon de Puerto Plata, el de los ochenta

Mientras tanto, en despacho recolectábamos los datos meteorológicos del Kennedy y de los alternos Boston y Filadelfia  y nos damos cuenta que “el tiempo no está tan bueno”. Ademas confirmábamos que el plan de vuelo ATC había sido sometido la noche anterior y que estaba "activo", no se había vencido.  Por las condiciones reinantes en el JFK, BOS y IAD echamos algo más de combustible.  Son las 6:45 a.m.  y  las labores para la salida del avión se aceleran. Metidos de lleno en la preparación del vuelo,  llegan los cuatro  tripulantes de cabina que son Pulser: José Fernández acompañado de Doña Olga Mármol, Maribel Peña y Juan Franco. Unos minutos después se presenta el Capitán del vuelo Rhadames Nuñez quien realiza su meticuloso chequeo, asistido de su  Copiloto Leónidas Guzmán y del Ingeniero de vuelo Juan Valerio. Cuando se despachaba un avión  con el Capitán Nuñez, el despachador del turno  debía estar bien claro en "to", Nuñez manejaba el asunto.  Todo listo y comienza el abordaje.  Ya el “Comail” y el maletín del vuelo están en poder de la tripulación. 

Mezclado entre los pasajeros que suben la escalera, el despachador Rafael Toribio sube a bordo, entra a la cabina, y espera que termine el “cockpit preparation check list”  para entregar  del formulario de peso y balance. Un "check list" nunca se interrumpe. Ya todo los pasajeros están abordo y el Copiloto, El Leo, está solicitando el permiso que nunca negaba Torre  Puerto Plata, “la autorización para encendido de turbinas”. Mientras el  Capitán Núñez, chequea, firma y entrega la copia del formulario  de peso y balance a Rafael  Toribio,  José Fernández “mete la cabeza en la cabina de mando” y le informa a la tripulación de mando  que todo está listo,  y pregunta si puede cerrar puerta a lo que se le responde afirmativamente.  Rafael Toribio sale como un rayo del avión y detrás  él,  “el tablazo de la  puerta que se cierra”.

Mientras tanto, abajo del avión, Chichi, “despega el camión escalera”, cuando el motor 3 del HI-212 comienza a dar “vuelta”. Y mientras  Valerio canta” oil pressure rising”, el Capitán  Núñez y Leo Guzmán observan el progreso de los indicadores del motor, comprobando un  encendido normal. Tres motores encendidos y normales, poco después el B-727 está rodando para la pista 26 del Gregorio Luperon  y minutos después,   el vuelo DOA-904 pasa como "un cohete" frente a la terminal para luego virar hacia el Norte y alcanzar el Aeropuerto Kennedy tres horas más tarde.  Recordamos el formidable trabajo aportado por nuestra  inolvidable Miguelina Miguel QEP, quien llegó a la estación poco después  completando una labor para recordar.

Así se despachaba un vuelo en Puerto Plata y estas mujeres y hombres que aparecen en el relato y los que no aparecen,  son parte de los que allí estábamos, trabajando días y noches para mantener la aerolínea en vuelo. Desafortunadamente, la corrupción y la falta de coraje de muchos de nosotros, los  que lo aportamos todo en favor de la CDA, dieron al traste con la continuidad en el tiempo de la empresa, imposibilitando que el vuelo relatado se mantuviera  “ hasta el día de  hoy”. 

Además de de los nombres que aparecen en el  reparto del relato,  allí en Puerto Plata estuvieron, entres otros, La recordada Miguelina Miguel QEP,  el Capitán Reynaldo Matos, a quien releve como Encargado de Operaciones, pero no me dejó su "Jeep decapotao", el  Capitán Roberto Holguín Hache QEP, Capitán A. Randy, Capitan J. Denight, F/O Alfredo Hernánadez, F/O Amancio Hernández,  F/O Enrique Gullón, F/O Luis Amador " El Peje", F/O Ariel González, F/O Saviñon,  F/E Carlos Espino, F/E Raymundo Domínguez,  F/E Gilberto Hoepelman QEP. Mantenimiento Angeles Collado, MantenimientoMayor Hiraldo (Mantenimiento) F/A Ramón Sánchez, F/A Elvis Estrella, F/A Fresdevinda Vásquez, F/A Johnny Garrido, F/A Isidro Jacobo, F/A Juan Franco, F/A Raymundo Mera, F/A Pedro Vargas QEP, F/A Oscar Batlle, F/A Claritza Guzmán, F/A Floralba González, F/A Claudio Méndez hijo, QEP. En el departamento de rampa y carga, Pedro Arias, Manuel Brito, Apolinar Céspedes, Fermín Burgos, Rafael Domínguez, Carlos Juan Reyes, Cesar Fernández, Gilberto Guzmán,  Jorge Luis Gibre, Rafael Antonio Cruz, Luciano Cabrera, Nicolás Martínez y otros tripulantes de mando de cabina y empleados meritorios que no he mencionado.  Todos trabajaron a brazos partidos para el crecimiento de CDA.

Sin embargo, después de concluir la obra, como soy quien hace el relato, y a pesar de que allí también  estuve....... "no me voy a mencionar". 


“Si sabes de estos héroes, llámelo y brindele  un afectuoso saludo de mi parte”

1 comentario:

Unknown dijo...

Buenas tardes, soy asiduo lector de su Blog, aprovecho para felicitarlo por tan buenos relatos y opiniones tan instructivas sobre la aviacion dominicana. Tengo una pregunta que quisiera me aclare. Porque no hay vuelos como antes que salen de Santo Domingo, aterrizan en Santiago a recoger pasajeros y siguen a su destino final. No es rentable esta practica como por ejemplo para Pawa Dominicana?